Inicio » Centro de recursos » La paradoja de terceros Party: U...

La paradoja de terceros: Una reflexión sobre la privacidad digital

Por Ben Hayes Chief Privacy Officer
Publicado el

Cada vez que entregas una muestra de sangre a un laboratorio médico, estás confiando en terceros para garantizar la seguridad de tu ADN. Del mismo modo, cuando pasa tu tarjeta de crédito, varios procesadores de pagos gestionan de forma segura tu información financiera. Estos procesos ponen en evidencia el papel esencial que desempeñan los terceros para hacer posibles las comodidades modernas y los sistemas de confianza.

Entonces, ¿por qué dudamos de los anuncios en línea? ¿Por qué confiamos a terceros datos sensibles de salud y financieros, pero nos preocupamos por las empresas que tratan nuestros datos de navegación? Esta desconexión nos brinda la oportunidad de mejorar la comprensión y la confianza en el tratamiento de los datos en línea.

La falsa narrativa

La respuesta está en una falsa narrativa que identifica a «terceros» como «poco fiables». Esta narrativa sirve a los intereses de las grandes plataformas tecnológicas que quieren posicionarse como defensoras de la privacidad mientras siguen recopilando enormes cantidades de datos de los usuarios. Su argumento es: «Confía en nosotros: tienes una relación directa con nosotros. ¿Pero esos terceros? Son peligrosos.»

Esta lógica falla al examinarla. La distinción entre primeros y terceros no tiene nada que ver con la fiabilidad o las prácticas de protección de datos. Simplemente describe si una empresa tiene una relación directa con el consumidor o presta servicios a otras empresas.

Confianza basada en la regulación

Tu médico es un first party (primera parte). El laboratorio que procesa tu muestra de sangre es un tercero. Ambos manejan información sobre tu salud. Ambos deben cumplir la normativa HIPAA. Ambos se enfrentan a graves consecuencias por el uso indebido de tus datos. La etiqueta de «tercero» no hace que el laboratorio sea menos digno de confianza: el marco normativo obliga a ambas entidades a rendir cuentas.

Lo mismo ocurre con los servicios financieros. Tu banco es un first party. Los procesadores de pagos, las agencias de información crediticia y los servicios de detección de fraude que utilizan son terceros. Todos deben cumplir la normativa financiera y las normas de protección de datos. El sistema funciona gracias a las normas y la supervisión, no a las relaciones de primeros.

La realidad de la publicidad digital

Los terceros desempeñan un papel esencial en el comercio digital moderno. Impulsan la competencia, la innovación y la eficiencia. Sin la tecnología publicitaria de terceros, las pequeñas empresas tendrían dificultades para llegar a los clientes en un mercado dominado por los conglomerados. Los periódicos y cadenas de televisión locales que dependen de márgenes muy reducidos cerrarían. Los precios subirían porque a las empresas les costaría más encontrar nuevos clientes.

A los algoritmos que impulsan la publicidad digital no les importa si funcionan con sistemas propios o de terceros. Adaptan los anuncios a los intereses en función de los datos de actividad. Ayudan a las empresas a saber si usted necesita comida para perros o zapatillas de deporte. No hay ninguna sala oscura donde los vendedores espíen sus hábitos de navegación. Son las matemáticas y la automatización las que trabajan para conectar una necesidad con un producto.

El verdadero problema

El problema no radica en la naturaleza de las empresas implicadas, sino en el marco regulador. A diferencia de la Unión Europea, que cuenta con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) para garantizar normas claras y uniformes sobre la privacidad, otros mercados, como Estados Unidos, carecen de una legislación federal integral que regule de manera homogénea el tratamiento de los datos de los consumidores a lo largo de toda la cadena de valor.

En lugar de estigmatizar el uso de datos de terceros, el enfoque debe centrarse en establecer normativas claras y aplicables. En Europa, el RGPD ya exige altos estándares de transparencia, seguridad y control por parte de los usuarios. Las empresas responsables en el sector de la publicidad digital cumplen con estrictas normativas y principios de minimización de datos, consentimiento informado y protección de la privacidad.

En Zeta, garantizamos que los datos solo se utilicen con fines comerciales legítimos, aplicamos medidas de seguridad avanzadas y otorgamos a los consumidores el control sobre su información. Sin embargo, la autorregulación no es suficiente: es esencial que las regulaciones evolucionen para garantizar un equilibrio entre la protección del usuario y la innovación en el ecosistema digital.

De cara al futuro

En Zeta, hemos demostrado que los terceros pueden ser administradores de confianza de los datos y aplicamos las mismas normas rigurosas para la protección de datos que se encuentran en otras industrias reguladas. La distinción entre primeras y terceras partes es artificial. Lo que importa es cómo manejan los datos las empresas, no si tienen una relación directa con los consumidores.

Del mismo modo que confías a diario tu información más sensible a muchas empresas invisibles, puedes confiar en terceros responsables en el ámbito de la publicidad digital. No son elementos en la sombra: son socios esenciales para crear una economía digital competitiva, eficiente y segura.

¿Quieres ver a Zeta en acción?

Zeta Marketing Platform permite a las empresas ofrecer experiencias altamente personalizadas impulsadas por la IA.
Zeta Marketing Platform

Demo

Gracias por su interés en Zeta. Para solicitar una demostración, rellene el formulario.

¡Gracias!

Su solicitud ha sido enviada. En breve nos pondremos en contacto con usted.

Volver a la página de inicio